Fiestas del Buen Comer

Existen dos referentes teórico-conceptuales que fungen a modo de base o línea sociopolítica del proyecto Círculos de Alimentación Escolar. La primera, retoma la perspectiva de la soberanía alimentaria como base para la generación de iniciativas encaminadas a combatir la inseguridad alimentaria, la pobreza y la marginación, la desruralización y la deslegitimación de la producción de autosubsistencia y las técnicas tradicionales productivas. En este sentido, Círculos de Alimentación Escolar en su primera fase Sve’em Koxetik (Comedor Escolar), es un proyecto piloto que se dirige en primer lugar, a impulsar la organización social local y el empoderamiento comunitario. Sitúa el proceso desde el inicio,  en manos de los campesinos y campesinas locales, como actores activos generadores de su propio bienestar alimenticio, nutricional y económico. Asimismo, y contrariamente a otras iniciativas que construyen organización social desde “a fuera”, Círculos de Alimentación recupera las estructuras locales organizativas y operativas como estrategia adaptativa.

Los “Comités” rigen la vida comunitaria dinamizando las labores u “obligaciones” de sus habitantes, permitiendo una gestión participativa, colaborativa y eficaz en distintos rubros de la vida cotidiana de los pueblos indígenas. Así, existen comités de salud, obras públicas, educación, entre otros, integrados por todos los miembros de la localidad. Durante un año completo, sus integrantes realizan distintas gestiones (ya sea a nivel local o frente a las instituciones municipales) en aras de obtener beneficios diversos para su comunidad. Éstos siguen un sistema de “cargos” (no tradicionales) mediante la elección de representantes (presidente, secretario, tesoreros, vocales) encargados de organizar, informar y decidir sobre distintos aspectos en la materia respectiva (salud, educación, obras públicas e infraestructura).

En el caso concreto del proyecto, y como forma de retomar y revalorizar las estructuras organizativas internas de las comunidades indígenas, se crearon los Comités de Alimentación Escolar, como mecanismos “independientes” que otorgan coherencia e impulsan la autogestión de los propios actores para cumplir con éxito la implementación de los Comedores Escolares en sus localidades. En este sentido, a través de esta figura, los grupos indígenas campesinos locales, ponen a prueba su propia capacidad para desarrollar de manera óptima el esquema de producción, acopio y preparación de alimentos en el que se encuentran insertos los comedores escolares.

Los Comités de Alimentación se integran por productores y productoras locales, madres y padres de familia, y mujeres encargadas de la preparación de los alimentos para la población infantil de los centros escolares participantes en el proyecto. Asimismo, se vinculan con otros actores locales, tales como autoridades tradicionales y constitucionales, docentes y directores de escuela, fortaleciendo la participación y toma de decisiones colectiva. Cada Comité tiene la responsabilidad de dar seguimiento y llevar a cabo las tareas autoasignadas para el buen funcionamiento los comedores. Así, los actores cumplen con el abasto de los mismos, a través del impulso a la producción local, el acopio de productos y la preparación de alimentos.

En este sentido, y acorde con los lineamientos de la soberanía alimentaria, el proyecto aspira al impulso de la diversificación y aumento de la producción para el abasto de las comidas que serán servidas a la población infantil local, de manera orgánica, usando técnicas y tecnologías respetuosas con la naturaleza, y con productos de temporada. Este proceso, debe iniciarse desde el “ser conscientes” de las implicaciones que tiene una alimentación sana, suficiente, inocua, local y culturalmente apropia, lo que se plantea a través de la interrelación de actores, el aprendizaje colectivo y el compartir experiencias, revalorizando los saberes locales re-situándolos en el contexto de la modernidad actual. Este hecho incide al mismo tiempo en el acercamiento y fortalecimiento de las relaciones intergeneracionales que median la vida en comunidad.

Contrario a programas como el PESA o la Cruzada, Círculos de Alimentación Escolar no sigue una línea etapista ligada a la superación de metas, tales como “organización”-“diversificación y aumento de la producción”-“integración a mercados”-“venta”-“comedores escolares”. La experiencia se ha encargado de mostrar cómo la linealidad en este sentido, únicamente lleva al fracaso de la última parte de la “cadena”, el comedor escolar. Un proceso de diversificación-aumento de la producción e inclusión en el mercado, responde al largo aliento, lo que muchas veces desalienta a los actores que lo inician. Asimismo, este esquema tiende a reproducir la lógica de producción para la venta, desestimando la producción para el autoabasto y la deslegitimación del consumo de lo propio.

En el caso de que genere ingresos, éstos son destinados a la compra de productos externos, propiciando la fuga de dinero de la comunidad. La mayor parte de las veces, existe un gran desconocimiento del proceso de elaboración o producción de los alimentos, llevando a consumir productos no orgánicos y con alto contenido de pesticidas o químicos. Círculos de Alimentación Escolar parte de un concepto de “riqueza” que rebasa el aspecto monetario y se sitúa en la revalorización de la producción orgánica para el autoconsumo, y la alimentación consciente. La lógica no es producir para vender sino para alimentarnos o, en este caso, para el abasto de los comedores. El excedente se destina a la venta o el intercambio en mercados locales, revirtiendo en la mejora económica de la localidad en su totalidad.

No obstante, estas iniciativas no pueden ser abordadas de manera lineal, por lo que el proyecto redunda en la simultaneidad de procesos que involucran organización, producción, acopio y preparación de alimentos. Coherente con dicha prerrogativa, Círculos de Alimentación Escolar estableció un modelo llamado “Fiestas del Buen Comer”, como espacio en el que poner a prueba dicha convergencia  e interrelación de procesos. Las Fiestas del Buen Comer, técnica o materialmente, representan la ejecución de un día en un comedor escolar, ayudando a dimensionar ciclo necesario para su correcto funcionamiento. Al aumentar la frecuencia de celebración de estas Fiestas (de una por mes a 3 por semana) los Comités de Alimentación Escolar se organizan para poder cumplir con el esquema de producción, acopio y preparación de alimentos.

Pero al mismo tiempo, esta es una estrategia innovadora que redunda en la adaptación de la lógica, cosmovisión y tradición de las comunidades indígenas de los Altos de Chiapas. En este sentido, el término “fiesta” se rescata de la cultura originaria como un espacio de organización, de cumplimiento de obligaciones para con la comunidad, de celebración y convivencia. Así, son concebidas como una síntesis de la historia, la cultura local y la transformación y adecuación de cada una de las comunidades. Tal y como destacan Broda y Carrasco (1978):

El gran ceremonial y las festividades de carácter público en la sociedad mexicana, eran una forma imprescindible de la vida política; en ellas se manifestaban las relaciones sociales entre distintos estamentos. Pero también, estas prácticas aparecían como una síntesis que mostraba la relación de estrecho intercambio en el vínculo que sostenían la sociedad y la naturaleza
Broda y Carrasco, 1978 en Rivera González, 2002: 260

De esta manera, este significado de “Fiesta” se mezcla con el desempeño de los Comités en el contexto del proyecto, recuperando “parte de la significativa de la experiencia y del conocimiento del hombre con el medio ambiente” (Rivera González, 2002: 161) para asegurar la reproducción no únicamente del modelo Fiestas del Buen Comer, sino de su vida cotidiana. Los Comités asumen esta estructura como propia e impulsan su fortalecimiento desde su “ser conscientes” de los beneficios que su propia acción genera para la comunidad en general. De esta manera, se cumple con otro principio de la soberanía a través de la construcción de su propio sistema alimentario, productivo y económico desde abajo y como campesinos. Al mismo tiempo, esto procura parte de la sostenibilidad del proyecto, generando empoderamiento social.

Actualmente y siguiendo la misma lógica, el proyecto persigue la paulatina ruptura del ciclo de la pobreza, impulsando transferencias económicas y no subsidios, lo que permitirá a mediano plazo su transformación en capital, base para la sustentabilidad y viabilidad económica del proyecto. Esto permite directamente que lo generado revierta en la localidad evitando la fuga de capital-dinero.

 

Como uno de los ejes transversales de Círculos de Alimentación Escolar, se inserta el empoderamiento y la equidad de género, inserto al mismo tiempo en el planteamiento de la soberanía alimentaria. En esta línea, el proyecto sitúa a la mujer en el centro de la construcción de la soberanía alimentaria, y revaloriza su trabajo en el entorno tanto familiar como comunitario. Así, se trabaja en el fortalecimiento del proceso de inclusión de las mujeres en la toma de decisiones a partir de su integración en los Comités, y como preparadoras de alimentos. Al mismo tiempo, el proyecto prevé el pago de jornales a las cocineras, impulsando la mejora del ingreso, lo que revierte en el empoderamiento no solo económico, sino psicosocial.

No obstante, la soberanía alimentaria no es la única base de la que abreva el proyecto Círculos de Alimentación Escolar. Éste retoma al mismo tiempo, los Acuerdos de Colaboración para la Gestión Territorial. Éstos representan la enunciación de un conjunto de actividades y procesos que permiten formular, instrumentar y evaluar acciones destinadas al fortalecimiento de la gobernanza a través del intercambio cultural y la colaboración horizontal entre distintos sectores de la sociedad. Su construcción paulatina implica un espacio en el que reflexionar, discutir, aprobar las acciones desprendidas de estos. Para ello, nacieron los Consejos Municipales de Desarrollo Rural Sustentable, como un mecanismo social e institucional innovador, en tanto amalgama formas tradicionales de organización del territorio con las propias constitucionales, por lo que se favorece el intercambio entre diferentes sectores, actores, estructuras y territorios.